
A cinquenta por hora, miro y disparo desde el asiento trasero, y
todo son señales, todo indica que llega a su fin.

Nos negamos a lo inevitable y tachamos lo que no nos gusta con otro color

Pero... mientras haya esperanza, habrá fuerza
para seguir don sea, y como sea.

Menos mal, que la familia siempre está ahí,
para dar calor y alegría.

Gracias por todo.
Carmelita, eres un sol.
A toda la familia